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Los países miembros de la Unión Europea se dividen en dos sistemas sanitarios; Bismarck vs Beveridge, ambos como algunas diferencias y gracias a estos modelos los europeos pueden acceder a diferentes grados de atención sanitaria y a diferentes desembolsos.

Cada sistema de salud se basa en la universalidad, solidaridad y equidad, como principal objetivo mejorar la salud de los pacientes, utilizando los recursos de la mejor forma posible.

Por esta razón nacen los Servicios Nacionales de Salud o modelo Beveridge y los Sistemas de Seguros Sociales o modelo Bismarck. Siendo estos los sistemas sanitarios que predominan en Europa. Dentro del modelo Beveridge se encuentran once estados, entre ellos España, Portugal, Gran Bretaña y Finlandia, mientras tanto en el sistema Bismarck lo integran diecisiete naciones como Alemania, Francia, Holanda y Grecia.

El sistema Bismarck nació en Alemania en el año 1883, se basa en que los ciudadanos tienen atención mediante organizaciones privadas por lo que empresarios y trabajadores pagan cuotas que son gestionadas directamente por los servicios médicos.

En este sistema “el Estado es más bien un regulador de los servicios”, asegura Manuel Vilches, director general del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación Idis).

Por otro lado el sistema Beveridge nace en Gran Bretaña en los años cuarenta, se basa en el acceso universal a la sanidad y todo el servicio médico es gestionado por el Gobierno.

Este modelo se regula a través de impuestos, en el caso de España e Inglaterra, las prestaciones son reguladas por el Estado, aunque en España el 29% de las cirugías se realizan a través de privado, fuera del sistema público.

“España es un caso único –continúa el ejecutivo de Idis-; donde convive la sanidad pagada por la Administración y la atención privada, por lo que los servicios privados son un complemento del servicio de salud”. afirma Vilches.

Las naciones que están bajo los sistemas Bismarck y Beveridge constan con servicios de copago y listas de esperas muy diferentes. Bismarck tiene una lista de espera mucho más reducida debido a que los países que se rigen bajo este modelo el copago de servicios es más apreciable.

Es importante destacar el rol que cumplen los pacientes en cada sistema. En el modelo Bismarck los usuarios tienen la posibilidad de elegir entre los diversos servicios y médicos disponibles, mientras tanto en el modelo Beveridge los ciudadanos son asignados al médico de cabecera y luego son derivados a un especialista si es requerido.

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